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MIÉRCOLES, 30 DE AGOSTO DE 2017 | Novedad
EPIs para no sufrir el síndrome postvacacional
Qué hacer para superar el primer día de trabajo

Mucho se ha dicho y escrito sobre lo difícil que resulta a veces la vuelta al trabajo después de las vacaciones y del famoso síndrome, estrés o depresión postvacacional. Un fenómeno psicoemocional que durante estas fechas llena la red de consejos, recomendaciones y frases motivacionales para hacerlo más llevadero. Pero, ¿cuánto hay de cierto en todo ello? ¿realmente se ajusta a la realidad o se ha exagerado socialmente el drama de la vuelta a la rutina? Frases como “se acabó lo bueno” condicionan completamente lo que viene detrás, porque ya lo estamos identificando como algo malo.

Por lo general a todos nos gustan las vacaciones, pero ¿tan malo es el resto del año como para enfermarnos? Pues precisamente la clave de todo está en cómo percibimos eso que viene después, el resto del año; el trabajo, la rutina, los horarios, etc… ¿es un castigo o un privilegio? Pues dependerá de varios factores como si trabajamos en lo que nos gusta, si hay un buen ambiente laboral, si nuestras funciones están reconocidas y valoradas, si nuestro trabajo es compatible y respeta nuestra vida personal y familiar, si tenemos o no una vida satisfactoria más allá del trabajo y, por supuesto, si estamos bien remunerado y nuestro sueldo se corresponde dignamente con el puesto que cubrimos.

Pero hay a quienes les cuesta mucho volver a incorporarse y sufren de este síndrome porque están insatisfechos con su rutina. Y también están los que se sienten satisfechos, pero nunca se podrá comparar su rutina a estar totalmente ocioso tumbado en la playa, de viaje o con los amigos. Siempre necesitamos un periodo de adaptación en cualquier cambio en nuestra vida, y la vuelta a la normalidad no es una excepción, pero no por ello es algo negativo. Necesitamos unos días hasta que nos incorporamos e integramos al 100%, y es en ese momento en el que podemos sufrir de insomnio, ansiedad e incluso algo de tristeza.

Por lo tanto, si existen equipos de protección individual para los riesgos físicos y laborales, ¿por qué no también para cualquier otro tipo de riesgo que se nos presente en la vida? Debemos utilizar aquellos recursos y herramientas que nos sirvan para la protección emocional y psicológica personal y autoprotegernos del riesgo al que nos enfrentamos en este regreso al trabajo. La protección y la seguridad no son sólo físicas en el trabajo, es tan o más importante la protección laboral psico-emocional de todo el equipo, y el momento de volver al trabajo es una situación de alto riesgos y en ocasiones con fatales consecuencias.

Para que ese periodo de adaptación a la rutina laboral sea más rápida y llevadera sin que nos genere altos grados de irritabilidad, desánimo o apatía, hay estudios que coinciden en varios puntos, entre ellos, y creemos que es de los más importantes, es el volver a la rutina un poco antes para recuperar el ritmo, reestablecer horarios y hacer hogar, a la vez que empezamos a planificar nuestro nuevo calendario anual con las tareas, los objetivos y los proyectos para el nuevo curso. Nosotros lo llamamos los EPIs psicosociales posvacacionales, porque realmente forman parte del equipamiento de protección individual psicológica que debemos integrar en nuestras vidas para afrontar la incorporación, una adaptación generalmente concentrada en las dos primeras semanas de trabajo.

Esto siempre nos ayudará a que, llegado el día de volver al trabajo, nos hayamos adaptado poco a poco a todo lo demás que incluye la rutina de la vuelta y así la incorporación laboral será una cosa más dentro de un proceso, y no todo de golpe que es cuando nos genera todos los síntomas enumerados. En definitiva, apurar las vacaciones hasta la última hora del último día no es precisamente bueno, y nos puede hacer más mal que bien, un flaco favor a nuestra vuelta a la cotidianidad marcando un inicio negativo que nos puede acompañar durante todo el año.

Nuestra recopilación de consejos sobre los mejores EPIs para la vuelta al trabajo son estos:

  • Regresa unos días antes, ¡no apures!
  • Prioriza los temas, y poco a poco. Márcate un ritmo de trabajo progresivo.
  • Nuevo curso, ¡nuevas metas! Siempre hay algo que mejorar, ¿cuál nos marcamos?
  • Crea buen ambiente a tu alrededor, tu sonrisa depende de ti, ¡regálala!
  • ¿Vuelves al trabajo? ¡Felicidades! Hay que valorar lo que tenemos y el sentido que le damos en nuestra vida.
  • Pensar en positivo siempre siempre siempre ayuda, ¡no lo olvides!
  • Volvemos al trabajo sí, ¿y después? El día sigue teniendo horas libres, ¡hay que disfrutarlas!
  • Y si además incorporas a la rutina descanso, comida equilibrada, vida sana y ejercicio físico, seguro que el síndrome postvacacional no picará a tu puerta.

Así que, en conclusión, la vuelta al trabajo después de las vacaciones dependerá en gran medida de la actitud que ponga cada uno frente a ella. ¡Ah! y un pequeño gran consejo para ese periodo de adaptación... haz más descansos o pequeños breaks entre tarea y tarea; levántate cada poco a por agua, al servicio o cuando hables por teléfono, pero desconecta cada cierto tiempo, y así mente y cuerpo se irán adaptando ¡sin problema alguno!